sábado, 13 de diciembre de 2008

La meta es el olvido; yo llegué primero

Ayer, que podría haber sido hoy, me permití ciertas licencias con una persona. Ayer aconsejé, sugerí, opiné...nada nuevo bajo el sol. Es algo que verdaderamente me cuesta en ocasiones retirar de mi repertorio de acciones. Pero ayer lo hice. Lo extraño del caso es que, en el fondo, en lo más profundo de mi ser, algo o alguien me decía que esos consejos, esas opiniones, esas sugerencias, no iban dirigidas a otra persona sino a mi mismo. Pero lo hice tan convencido que me ha costado un dia en darme cuenta de lo que había hecho. No tendría mayor trascendencia si la persona hubiera sido una conocida, pero no lo era. Lógico es que ella me juzgue por mis juicios y lógico es que de todo esto aprenda que lo único que he de hacer es ecuchar, pero sobre todo escucharme a mi mismo. Ahora toca reflexionar, reciclar toda esa basura emocional que suelo acumular cuando llego a estos extremos. Rescataré lo que aun sirve y desecharé lo que ya no me es útil.