domingo, 8 de junio de 2008

El ángel que quiso ser hombre

Este relato se lo he pedido prestado a mi amigo Craven. Espero que os guste.


Esta es una historia de amor, pero no una historia de enamorados. Es la historia de un ángel. La historia de un ángel que renunció a su condición divina para ser hombre. Conozco bien esta historia porque él mismo me la contó. Yo la contaré como la siento, o quizá...como el la sentía.

No hace mucho hubo un ángel, uno cualquiera; era como todos los ángeles. Era feliz por lo que era, no por lo que tenía, no por lo que hacía. Pero un día, un día como otro cualquiera, sintió la necesidad de ser hombre. Y asi, cabizbajo acudió a hablar con Dios. Él ya sabía a qué venía el ángel y, antes de que pronunciara una sola palabra, le dijo:

"Nadie te ata para que estés a mi lado. Serás lo que tú quieras ser. Tan solo quiero que sepas que con el tiempo olvidarás quién eres. Eso es propio de mi creación más perfecta: el hombre. Pero no temas, todos los hombres tienen la capacidad de volver a ser quienes son, solo tienen que recordar y elegir ser. Desea todo lo que quieras, no hay límites, no te preocupes de si actuas bien o si actuas mal, tan solo preocupate de que tus deseos no se conviertan en necesidades. Ve, y recuerda que nunca estarás solo por muy dificil y dolorosa que sea la situación que se te presente".

Y asi, el ángel se mezcló entre los hombres, como un hombre más...

Como hombre que era conoció todo tipo de situaciones, supo del amor y del desamor. Supo de la envidia, de las traiciones y del odio. Supo de la indiferencia, de la tristeza y del dolor. Supo de la amistad, de la sinceridad y de la desconfianza, del miedo, del orgullo; supo del ego y de la necesidad de ser amado y alabado. Era un hombre y había olvidado.

Con el paso del tiempo empezó a tener otras necesidades. Se sentía vacio. Había vivido grandes experiencias, había gozado y había sufrido, había deseado todo lo que los hombres puedan llegar a desear, pero habia hecho de esos deseos una necesidad. Y un dia tuvo un recuerdo, recordó que podía elegir, pero en lugar elegir "ser" eligió "hacer". Fué entonces cuando se dedicó a los demás. Y cuanto más dedicaba su tiempo a los demás, más creía estar aprendiendo. Es cierto que ayudó a muchos hombres y mujeres a encontrar su camino, sin embargo, el suyo propio era cada vez más incierto. Llegó a ver en el corazón de la gente, llegó a comprender; era capaz de darse cuenta de todo lo que sucedía a su alrededor. Nada escapaba a sus sentidos, ni el más mínimo de los detalles. Sabía de todos los sufrimientos y de todas las alegrías, de todos los secretos mejor guardados, de todas las verdades y mentiras de la gente que le rodeaba...pero era incapaz de descubrir su propia verdad. Y sufría, sufría lo indecible.

Escuchó muchos consejos de gente que le quería pero ninguno de ellos era adecuado para él. Cultivó su mente, estudió, aprendió de diversas culturas, pero tan solo adquirió conocimientos, conocimientos que eran útiles para otras personas, pero no para él.

Pero un dia presenció algo muy doloroso para él, algo tan doloroso que todo su ser se retorció tan profundamente que pensó que moriría de pena. Se retorció tanto que pudo verse a sí mismo...y entonces fue cuando recordó quién era y se dió cuenta de que todo lo que había aprendido en su vida de hombre no le servía para nada porque no lo necesitaba. Comprendió que sus deseos no podían convertirse en necesidades, recordó que el amor es lo mas importante de la vida, pero sobre todo el amor para con uno mismo. Entendió que nada ni nadie podían ser tan importantes como para anteponerlos a él mismo. Entendió que el sufrimiento es solo una elección y que podia ser feliz por lo que ya era y no por lo que hacía. Y fue entonces cuando empezó a dejar atrás todo lo que había conseguido en su vida de hombre: dejó cosas, soltó a las personas a las que había ayudado; las dejó marchar de su mente y las guardó en un lugar de su corazón; dejó atrás los pensamientos que el mismo se había creado y que tanto le torturaban, rompió con las normas y las reglas que se había autoimpuesto...

Y por primera vez en su vida de hombre sonrió como nunca habia sonreido. Por primera vez tuvo paz y felicidad duradera. Tan solo tuvo que mirar hacia su interior y...recordar.

FIN

Yo solo puedo añadir a esta historia una cosa: "Si crees que lo sabes todo es que no has entendido nada"

viernes, 6 de junio de 2008

¿Hacer o ser?



Me pregunto porqué le damos tanta importancia a "hacer" y dejamos de lado el "ser". Parece una pregunta simple y carente de profundidad. Pero no busco la profundidad, sino la simpleza. Hacer nos divierte, nos distrae de los problemas cotidianos, nos enriquece. Hacer evita que perdamos nuestro tiempo, que es limitado, que es incierto. Hacer da para mucho, sin embargo "ser" es navegar por la abstracción, por lo intangible, por lo difuso. Pues no. No somos lo que hacemos, realmente no sabemos lo que somos por eso nos queda el "hacer" como via de escape. No descarto el hacer, pero el hacer es algo secundario. Nuestra vida pasa y no somos, solo hacemos. No nos damos cuenta de quienes somos y de quienes queremos ser, solo hacemos, pero no hacemos para hacer, hacemos para olvidar, para olvidar que ya somos. Tan solo tenemos que recordar. No hay nada que aprender, solo es preciso recordar, y esto sólo es posible siendo. El "hacer" es como la carretera de esta preciosa fotografia, el "ser" es como el rio de la misma foto. Pero nos empeñamos en que sea al reves: el hacer el rio, el ser la carretera.
El dia que en que nos permitamos "ser", el hacer ya no será un objetivo sino una fuente inagotable de alegría y felicidad, porque nacerá de nuestro ser y no tendrá caducidad.

sábado, 17 de mayo de 2008

Relación de ayuda

A lo largo de la vida nos vamos encontrando con personas de todo tipo. Muchas de ellas nunca llegan a significar nada, otras dejan una profunda huella que a veces dura y persiste con el paso del tiempo. Otras veces son personas que han significado mucho pero que luego dejan de tener ese "algo especial" que tenían al principio. Pero de una manera u otra esa personas han formado parte de nuestras vidas; pueden ser personas que nos hayan ayudado o personas a las que hemos ayudado de alguna manera. En mi caso, soy consciente de que una relación de ayuda debe "ayudar" y no entorpecer. Por eso siempre observo cinco premisas antes de lanzarme a la tarea. Por supuesto intento no entrar si la persona no lo pide, aunque reconozco que a veces es dificil.
Estas cinco premisas son: Hablaré a su debido tiempo, no a destiempo. Hablaré de verdad, sin falsear. Hablaré suavemente, y no con palabras duras. Hablaré con intención positiva, y no negativa. Hablaré amablemente, sin enfadarme.
Lógicamente, la empatía es fundamental, pero hay que evitar el querer "ponerse en lugar del otro", dado que esto es imposible...

sábado, 10 de mayo de 2008

Alguien dijo

No me enseñes tu tesoro, ayúdame a descubrir el mio.

viernes, 2 de mayo de 2008

Soltar. Saldar los asuntos pendientes.

Hoy ha sido un gran dia. He hablado con alguien a quien quiero mucho y de quien me había alejado de forma incomprensible pero real y dolorosa. He podido sincerarme con ella y sentirme dichoso y en paz conmigo mismo. Hoy, verdaderamente, he podido comprobar que no hay nada más gratificante que poder resolver los asuntos que muchas veces tenemos pendientes con personas a las que queremos pero que, por miedo, vergüenza, rabia o cualquier otro sentimiento, emoción, idea o pensamiento lo vamos postergando. Y no tenemos más que una vida, por tanto ¿No es mejor resolver esos asuntos pendientes ahora? ¿Por qué llevar ese lastre con nosotros, si al final nos vamos a arrepentir de no haberlo hecho antes? Las cosas se dicen o se resuelven cuando hay vida, eso nos permite morir en paz, nos permite “irnos” ligeros de equipaje.

Y a ti, que se que ahora me estás leyendo, te doy las gracias por haber estado ahí, te doy las gracias por ser mi amiga y el haberme facilitado ese “trabajo” que tenía pendiente contigo.

Gracias de todo corazón.

miércoles, 23 de abril de 2008

El quinto elemento del zen: el wu-wei

Literalmente significa «no hacer nada», aunque en cierto sentido es casi el opuesto directo de la inacción. La mejor traducción de wu-­wei que he encontrado es la de Huston Smith, que describe el término como «quietud creativa». Indica el estado para­dójico en que la actividad suprema coexiste con la relajación suprema. Smith explica así el significado del término:

Wu-wei es acción suprema, la preciosa agilidad, simplicidad y libertad que fluye de nosotros o, mejor, a través de nosotros, cuando nuestros egos privados y nuestros esfuerzos se rinden a un poder ajeno. En cierto sentido, es la virtud lograda partiendo de una dirección totalmente opuesta a la de Confucio.


Como se ha comentado, la relajación es un requisito previo a la espiritualidad. Un problema de la sociedad actual es su excesiva orientación a la consecución de objetivos: tendemos a esforzarnos inclu­so en aspectos donde el esfuerzo no es apropiado. El arte no es una cuestión de alcanzar objetivos; tampoco lo es la espiritualidad. Si intentamos convertirlo en una cuestión de objetivos, se transforma en un medio para conseguir otra cosa: fama, dinero o respeto. Cuando esto sucede, se afea, ya no es arte. En el verdadero arte, lo importante es divertirse y disfrutar; debería ser un fin en sí mismo.

Al ser un arte, el zen no tiene objetivos ni utilidad; pero ahí reside precisamente la gran utilidad de tal «falta de utilidad»: nos permite relajarnos y disfrutar de la vida tal como es. Por ello Jesús dijo «mi yugo es suave, mi car­ga ligera» (Mateo II,28-30). La vida es «suave» si se sabe cuándo dejar los asuntos en manos de Dios.

Jesús ilustró bellamente el principio del wu-wei en su Sermón de la Montaña. Los pájaros no necesitan sem­brar, ni cosechar ni almacenar en graneros y, sin embargo, se alimentan; los lirios no cosen ni hilan y, sin embargo, es­tán vestidos. Se trata de seguir el ejemplo de la naturaleza y no malgastar energía. Se trata de la belleza de dejar que las cosas sigan su rumbo.

Kenneth S. Leong

sábado, 19 de abril de 2008

El cuarto elemento del zen: la clarividencia


Clarividencia en cuanto a “facultad de conocer y discernir claramente las cosas”, no en cuanto a facultad paranormal.

La magia cotidiana no puede darse sin clarividencia, que es la capacidad para ver la naturale­za profunda de las cosas. Indudablemente, este conoci­miento intuitivo es necesario para apreciar el humor y la poesía. Tanto la risa asociada a un chiste como la dicha asociada al satori se desencadenan por una experiencia de clarividencia. Sin ella, el arte no es posible. La capacidad de discernimiento (ver más allá de lo que es obvio) es esen­cial en un artista. El pintor Paul Klee comentó que «el artista no reproduce lo visible; más bien hace visibles las cosas».

Jesús mantuvo siempre que la liberación es una cues­tión de clarividencia espiritual. La primacía de ésta en el proceso de salvación está cristalizada en la afirmación de Jesús “la verdad os hará libres”(Juan 8,31). En realidad, dado el predominio de términos como “verdad”, “luz”, “ojo”, “oído” y “ceguera” en los Evangelios, no se expli­ca por qué la Iglesia no ha reconocido que la liberación es una cuestión de discernimiento y no de fe. Jesús felicitó a sus discípulos por su comprensión y su clarividencia espi­rituales: “Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen” (Mateo 13,16). Vio que el problema espiritual de los seres humanos era la falta de clarividencia y de atención.

Adviértase que Jesús distingue entre “mirar” y “ver”; el primero puede ser superficial, pero “ver” requiere pro­fundidad. La verdadera espiritualidad no es posible sin una profunda clarividencia espiritual. En su Sermón de la Montaña, Jesús demostró cómo la paz interior deriva de llegar a percibir la naturaleza de las cosas. Nos ofrece tres puntos esenciales:

Primero, los pájaros no se preocupan por su alimento ni los lirios por su vestido; las cosas han transcurrido sor­prendentemente bien, incluso sin nuestra intervención o preocupaciones. Los pájaros y los lirios simplemente “confían en Dios”. (Se trata, por supuesto, de una expresión poética, ya que los pájaros y los lirios ni siquiera piensan; pero son metáforas de aquellos que someten sus deseos a los de Dios.)

Segundo, gran parte de lo importante en nuestra vida no depende de nuestro control. Jesús formuló la pregunta retórica: “¿Quién de vosotros, por mucho que se preocu­pe, añadirá un palmo más a su vida?” (Mateo 6,27). Éste es el hecho central de nuestra existencia: que la propia vida, por muy preciosa que nos resulte, no se halla bajo nuestro control. La aceptación de esta verdad conduce a la paz interior; su negación lleva a la ansiedad y a la frustra­ción innecesarias.

Tercero, ya hay bastante que hacer sin tener que preo­cuparse por el mañana. Jesús aconsejó: “Dejad que los problemas del día sean suficientes para el día de hoy”.

Preocuparse por el futuro es contraproducente, por la sen­cilla razón de que dificulta las tareas actuales.

Jesús enseñó la importancia de la clarividencia en su Sermón de la Naturaleza. La verdadera espiritualidad, así como la alegría, la paz y la libertad concomitantes, son una cuestión de ver. No son una cuestión de fe. Cuando hay visión, no hay necesidad de argumento, fe o persua­sión. Por consiguiente, lo prioritario es ver la realidad tal cual es. El premio Nobel de Literatura, Albert Camus, hizo la siguiente observación: “Un hombre siempre es víc­tima de sus verdades. Una vez las ha admitido, ya no pue­de librarse de ellas. Tiene que pagar su precio”'.

Sin embargo, aunque una vez reconocidas las verdades son una atadura, también liberan y tienden a relajarnos. Como menciona el Sermón de la Montaña, aquellos que siempre intentan controlar todo y eliminar cualquier incertidumbre son desgraciados, pues están luchando contra la naturaleza. Por el contrario, los que acaban aceptando las incertidumbres como inevitables viven en paz. Tene­mos mucho que aprender de los pájaros y los lirios.

Son muchos los que han interpretado el Sermón de la Montaña como una enseñanza sobre la providencia. Se­gún esta interpretación, la paz personal se basa en la creen­cia de que “Dios proveerá”. En tal caso, es evidente que dicha paz se basa en una fe futura y no en la clarividencia del presente, pues no puede haber ninguna prueba concre­ta de que Dios vaya a proveer. Otro problema es que aque­llos que siempre confían en la provisión divina esperan que Dios sirva sus intereses: se sitúan por delante de Dios.

Sin embargo, en el pasaje Jesús nos pide que “busque­mos primero su reino (de Dios) y su justicia”, lo que signi­fica que antepongamos a Dios. En efecto, dice que una vez lo hayamos conseguido, todo lo demás nos será dado automáticamente. Su postura es clara: en última instancia, la dicha y la paz no resultan de la garantía de que Dios siempre concederá nuestros deseos o cuidará de nuestras necesida­des. Es más un asunto de someter nuestro deseo a Dios, lo que significa aceptar total e incondicionalmente la realidad.

Por tanto, no es necesario interpretar el Sermón de la Montaña como una enseñanza sobre la providencia. La esen­cia del sermón puede aprehenderse sin recurrir a ningún tono sobrenatural; ni siquiera es necesario creer en la exis­tencia de un Dios personal. Bastará con percibir que preo­cuparse es fútil y que la verdadera paz es el resultado de aceptar la realidad tal como es.

Kenneth S. Leong

jueves, 17 de abril de 2008

Lo que no nos dicen (extraido del taller de la muerte)

Alguien dijo:

Nos enseñan historia y geografía,
física y biología,
informática y latín,
un poco de inglés y alemán.
Pero no nos dicen
que el mundo es movimiento,
que lo que viene se va
y que cada suspiro es el último
y que cada mañana es la primera.

lunes, 14 de abril de 2008

Tercer elemento del zen: el entusiasmo (estrechamente relacionado con la presencia)


El zen es arte y el arte es divertirse. Aquellos que pierden la capacidad de di­vertirse perderán gradualmente el entusiasmo por vivir. A pesar de la abundancia material de la sociedad actual, los hombres y las mujeres contemporáneos parecen cada vez más deprimidos. ¿Dónde está la equivocación? ¿Por qué hemos perdido nuestro entusiasmo por la vida a medida que la civilización alcanza mayores grados de desarrollo y sofisticación? ¿No deberíamos ser más felices gracias al “progreso” continuado de nuestra sociedad?

Tal vez no deberíamos desalentarnos. Lo que ha sucedi­do en el plano social tiene un paralelo en el plano indivi­dual: a medida que pasamos de la infancia a la edad adulta, también perdemos parte de nuestro entusiasmo por la vida. Estoy convencido de que la edad y la biología influyen, pero sólo en parte. La diferen­cia también se debe a la psicología de los adultos.

El amor que Jesús sentía hacia los niños es bien conocido y refleja que vió con claridad la relación existente en­tre psicología y espiritualidad. Dijo que el reino pertenece a los niños (Marcos 10,14) y también que, a menos que nos convirtamos en niños, no entraremos en el reino de Dios (Mateo 18,3). “Ser como niños” es el único requisito espe­cificado por Jesús para entrar en el reino. No es sorpren­dente, pues los niños son grandes artistas de la vida. Es un placer observar cómo se relacionan con su entorno; tienen una capacidad asombrosa para sorprenderse, jugar, apre­ciar la belleza y los misterios, ser alegres y desenvueltos. Por desgracia, a medida que crecemos, perdemos gradualmente estas capacidades.

¿Por qué nuestras vidas se vuelven más aburridas y menos gozosas a medida que crecemos? Para responder, es necesario observar las complejas interacciones entre nues­tra cultura, nuestra educación y nuestra economía de consumo. Es imprescindible ver cómo la sociedad nos condi­ciona a la infelicidad. Pero hay también una respuesta más sencilla: perdemos el entusiasmo de vivir porque a medida que crecemos se deteriora nuestra atención y aumentan nuestros apegos.

Los niños apenas tienen apegos. A diferencia de los adultos, aún no se les ha condicionado para que se adhieran a ciertos conceptos, opiniones, valores o formas espe­cíficas de hacer las cosas. Por consiguiente, son más crea­tivos y más capaces de disfrutar, incluso con los detalles más insignificantes; ¡basta ver cómo crean un juguete de la nada! Todo niño es un mago. Con la magia de la imagina­ción, los niños pueden convertir, en un abrir y cerrar de ojos, una escoba en un caballo de juguete. No obstante, a medida que maduramos nuestros apegos y obsesiones cre­cen también; conducen a emociones que nos confunden, como preocupaciones, ansiedades, deseos y enfado, lo que merma nuestra capacidad de ser atentos y creativos. Cuando la mente está saturada por toda clase de preocupaciones mundanas, es difícil dis­frutar de los sencillos placeres de la vida.

Kenneth S. Leong

sábado, 12 de abril de 2008

Segundo elemento del zen: la cotidianidad


Muchas personas conciben a Jesús como un hacedor de milagros, pero son pocos los que llegan a conocerle como artista y maestro de “magia cotidiana”. John Wel­wood, escritor y psicólogo, dice lo siguiente:

La magia, en el sentido en que la utilizo, es una apertura repentina de la mente a lo maravilloso de la existencia. Es la sensación de que la vida contiene mucho más de lo que reconocemos habitualmente, de que no tenemos que confinarnos en la limitada visión que nos ha impuesto nuestra familia, nuestra sociedad o nuestros pensamientos habituales, que la vida consta de muchas dimensiones, profundidades, texturas y significados que se extienden mas allá de las creencias y los conceptos que nos son familiares.­­­­­­

El zen se denomina “magia cotidiana” por dos razo­nes. En primer lugar, induce el despertar espiritual en el es­tudiante con medios naturales y corrientes; el poder so­brenatural no forma parte de la tradición zen. Segundo, y más importante, el zen dirige nuestra atención hacia las maravillas de lo habitual. Hay una dimensión oculta de belleza, riqueza y armonía en el mundo cotidiano que nos rodea, pero apenas lo advertimos. El zen intenta estimular nuestra sensibilidad hacia estas maravillas naturales y así recuperar la alegría en la vida diaria.

El zen es el arte de mirar. Como en otras artes, el ob­jetivo de la magia cotidiana no es tanto cambiar el mundo exterior, sino verlo bajo otra luz. Si puede decirse que el zen tiene un objetivo, sería el satori (iluminación). D. T. Su­zuki, uno de los pioneros del zen en Estados Unidos, defi­nió el satori como la adquisición de una nueva perspec­tiva. Al igual que en otras artes, en el zen es la “mente del principiante” la que posibilita la magia, al verlo todo como si de una novedad se tratase.

Jesús era mucho mas poderoso y eficaz con su “magia cotidiana” que con sus milagros. Los fariseos y los escri­bas presenciaron u oyeron hablar de los milagros de Jesús, pero le crucificaron de todos modos. No obstante, su “ma­gia cotidiana” ha tenido repercusiones auténticas y duraderas en aquellos que prestan atención. En el Sermón de la Montaña, por ejemplo, Jesús enseñó la paz en el presen­te mediante “los pájaros del cielo” y “los lirios del cam­po”. Aunque sólo eran elementos corrientes, Jesús logró con ellos un gran efecto porque los utilizó no para impre­sionar, sino para despertar algo subyacente en los corazo­nes de quienes le escuchaban.

En cualquier caso, enseñar lo espiritual mediante lo corriente y terrenal es una característica del zen. Para el occidental habituado a trazar una clara división entre lo espiritual y lo mundano, parece impensable; sin embargo, es lo que hace del zen algo tan interesante y poético. D. T. Suzuki comenta:

El zen se revela en la vida más anodina y falta de interés del hombre corriente, reconociendo la realidad de vivir la vida tal como es. El zen prepara sistemáticamente la mente para que lo advierta; abre la mirada del hombre al mayor miste­rio, al que se lleva a cabo cada día y cada hora; ensancha el corazón para que abarque la eternidad del tiempo y la infi­nidad del espacio en cada latido; nos hace vivir en el mundo como si paseáramos por el jardín del Edén, y todas estas proezas espirituales se consuman sin recurrir a doctrinas, sino afirmando, de la forma mas directa posible, la verdad que se encuentra en nuestro ser interior.

viernes, 11 de abril de 2008

Los once elementos del zen. Primer elemento: la presencia (el más importante).


La presencia hace referencia a la habilidad de la persona para ser totalmente consciente de lo que sucede en su interior y en su entorno. La atención es algo que se puede practicar, asi, "un monje pone toda su atención tanto al avanzar como al retroceder; al mirar o al apartar la vista; al inclinarse y al estirarse; al llevar la ropa o sostener un cuenco; al comer, beber, masticar o saborear; al atender las llamadas de la naturaleza; al caminar, al estar de pie; al sentarse; al dormir y al despertar; al hablar o a al guardar silencio. A todo ello aplica su atención".
Podría afirmarse que la "presencia" es la piedra angular de toda verdadera espiritualidad, independientemente de su origen étnico o cultural. La presencia es algo que Jesús subrayó una y otra vez; los Evangelios están llenos de observaciones de Jesús que empizan con las palabras "atended", "mirad", "escuchad y comprended"...En este sentido, la enseñanza de Jesús se encuentra muy próxima en espiritu a la de Buddha. A fin de cuentas, el buddhismo es una cultura de conciencia. La palabra Buddha, por ejemplo, significa "el despierto". De forma similar, en el Evangelio de San Juan se llama a Jesús "la luz del mundo". En el Sermón de la Montaña,
Jesús alertó a sus discipulos sobre la importancia de la conciencia:

"El ojo es la luz del cuerpo. Por tanto si vuestro ojo está sano, todo vuestro cuerpo estará lleno de luz: pero si vuestro ojo no lo está, todo vuestro cuerpo se llenará de oscuridad. Y si la luz es en vosotros oscuridad, ¡cuán grande es la oscuridad!" (Mateo 6, 22-23)

Por supuesto, si el ojo no está sano no pueden verse ni la verdad ni la belleza. Aqui Jesús afirma explícitamente que la conciencia es un requisito de la espiritualidad.
Hasta que hayamos aprendido el arte del silencio, no podremos desarrollar presencia. El silencio requiere una relajación profunda, que a su vez requiere dejar de lado todas las preocupaciones, sean del caracter que sean. La naturaleza de tales preocupaciones puede ser física o mental. La mayoría estamos preocupados por nuestras ansiedades, nuestros deseos, nuestros temores y nuestrso pensamientos. El ruido generado por estas ansiedades, temores y pensamientos es precisamente lo que impide disfrutar del momento presente.

Asi pues, compañeras, practicad la presencia en todo lo que hagais y a cada momento. Sé que es difícil, pero con la práctica llegareis a desarrollar la habilidad y sobre todo la gran dicha de poder disfrutar del momento presente.

viernes, 4 de abril de 2008

El reino de los cielos

Jesús dijo que el reino de Dios “está en vosotros”. Esto significa que no puede buscarse. Sólo podemos buscar lo que no tenemos; ¿para qué buscar lo que ya está en nosotros?. En realidad, es dicha búsqueda la que obstaculiza nuestro camino hacia lo eterno, porque refuerza el ego. Hay que recordar que la belleza sólo puede experimentarse en la zona sin pensamiento ni tiempo, donde el ego desaparece.

No obstante, muchos siguen buscando el reino porque no reconocen su presencia inmediata (aquí y ahora) en nuestro interior. Tales búsquedas son vanas. La situación sería la de un pez en el océano que busca agua, sin advertir que se halla rodeado de ella. Curiosamente, cuanto más cerca está algo de nosotros, más difícil resulta detectarlo.

Jesús ni confirmó ni negó la existencia de vida ultraterrena. El reino significa acabar con los pensamientos y tanto la afirmación como la negación implican la existencia de pensamiento. El zen trasciende ambas dualidades. El reino de Dios está en la zona sin pensamiento, fuera del alcance de la mente racional/lógica donde domina el hábito de pensar en términos de “A o no A”.

A primera vista, Jesús parecía responder a las preguntas que le planteaban sobre el reino de Dios, pero en realidad señalaba hacia una verdad mayor. Puesto que se trata de preguntas mal formuladas, responder de una forma u otra sería ridículo. Si se me pregunta si cierta mesa es hombre o mujer, la única respuesta adecuada es reírse; no valdría la pena plantear o debatir la cuestión. Como observó el filósofo Zhuang Zi, “es fútil hablar de la nieve con un insecto veraniego que nunca la ha visto”

El reino no es una cuestión que deba pensarse. Como tal, tampoco es una cuestión temporal (porque sin pensamiento no hay tiempo). Sin embargo, tradicionalmente se habla de él como si se tratara de un acontecimiento futuro.

El motivo es evidente. El reino siempre se ha concebido como acontecimiento futuro porque vivir en el futuro, en lugar de en el presente, es un hábito del hemisferio izquierdo. Bhagwan Shree Rajneesh ofrece un hermoso diagnóstico de la situación:

“La mente humana desaparece en el presente. Vive en el futuro, en la esperanza, en la promesa del futuro; se mueve mediante el deseo. El deseo necesita tiempo, el deseo no pude existir sin tiempo. Si de pronto nos encontramos en un momento en que el tiempo ha desaparecido, si no hay tiempo, ni mañana, ¿qué le sucederá a nuestro deseo?. No puede moverse, desaparece en el tiempo.”

El reino de los cielos (que está en nosotros) es la tierra de dicha suprema donde no existe la codicia, el deseo, la ira o el miedo. Pero ¿cómo entrar?. Jesús abrió la puerta al mostrarnos que no hay puerta alguna, en el siguiente pasaje del Evangelio de Lucas:

“Mientras proseguían su camino, Jesús entró en una aldea y una mujer llamada Marta le acogió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que se sentó a los pies del Señor y escuchaba sus enseñanzas. Marta, que estaba muy ocupada con los menesteres de la casa, se acercó a Jesús y dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con todo el trabajo?. Dile que venga a ayudarme. Pero el Señor le respondió: Marta, Marta, te inquietas y preocupas por muchas cosas; solo una es necesaria. María ha elegido la parte buena y no le será arrebatada.(Lucas 10, 38-41)

Aquí Jesús vuelve a enseñar el arte de vivir. Lo que María tenía, a diferencia de Marta, era concentración. El arte de vivir, como todo arte, requiere concentración. Para ser artista, hay que perderse en el arte. Sin perderse es imposible escuchar, ver o ser. Jesús alabó a María porque escuchaba, prestaba atención sin esfuerzo en el momento presente. Cuando se es consciente del momento, no hay pensamiento ni tiempo. Se está en el reino.

Por el contrario, Marta estaba distraída. Por hallarse ocupada en diversos asuntos mundanos, no prestaba atención al momento. Como resultado, le angustiaban todo tipo de pensamientos e inquietudes. Jesús le dijo que, aunque tuviese muchas cosas en la cabeza, sólo una era necesaria: concentrarse en la tarea que esté a mano.

Son muchos los que creen que para entrar en el reino de los cielos hay que combatir la ira, la violencia y la lujuria de nuestra mente, pero Jesús enseñó un método totalmente distinto: vivir el momento. Cuando se está verdaderamente concentrado en la tarea que se tiene a mano, no pueden surgir emociones negativas.

El reino existe en la zona atemporal. La implicación de ello es que la felicidad no es un producto del tiempo. El maestro Jesús nos reveló un gran secreto: la puerta de la eternidad se encuentra en el momento. Muchos de nosotros, sin embargo, consideramos que la felicidad se materializa en el tiempo. Esta interpretación errónea es fuente de mucha tristeza.

¿No os parece?

martes, 1 de abril de 2008

Jesús, un maestro del Zen

Sólo al vaciar la mente de ideas preconcebidas es posible entender lo que Jesús pretendía enseñar a sus seguidores: que volvieran a ser niños. Que amaran la vida como el valor más preciado; que aprendieran de sus enemigos; que miraran el mundo como si cada día fuera un nuevo nacimiento; que perdonaran; que no antepusieran sus deseos al fluir natural de la existencia, aceptando la ambigüedad y la paradoja. Enseñanzas todas que entroncan con la tradición zen. Porque el zen es el arte de vivir, el arte de aceptar el mundo tal y como es; y, a través de sus palabras, Jesús se muestra como una artista de la vida, capaz de descubrir el secreto que se revela continuamente ante los humanos, capaz de sumergirse sin ataduras en la apasionante experiencia de la magia de lo cotidiano.

Jesús ha causado muchas confusiones e interpretaciones erróneas porque a menudo se le ha tomado demasiado en serio. Se le adora (o ataca) con más frecuencia de la que se le escucha. El zen consiste en relajarse, escuchar y tener sentido del humor durante el proceso. Si se escucha de verdad a Jesús, se descubre que apenas predicó o moralizó: lo que hizo, con gran maestría, fue relacionarse con nosotros mediante vívidas historias e iluminarnos con su poesía.

Es posible, desde luego, ver a Jesús como Salvador, Mesías, Hijo de Dios y hacedor de milagros; pero perderíamos lo esencial si no reconocemos que, en el fondo, era un poeta y sus palabras son los cantos de su alma. En el círculo zen se sabe que el Tao (Verdad), por ser de naturaleza paradójica, no puede predicarse ni tampoco expresarse con palabras: sólo puede darse a entender indirectamente. Por este motivo, Jesús recurrió a la poesía y al humor. ¿Dónde, si no en la poesía, se encuentran contradicciones que coexisten de forma armónica?

Es importante distinguir lo que se dice sobre Jesús de lo que Jesús dijo. Conseguirlo es descubrir un nuevo mundo lleno de color y vitalidad; es iniciar una aventura reveladora”.

Kennet S. Leong

¿Estáis dispuestas a iniciar esta aventura?

viernes, 28 de marzo de 2008

La lucha interior



Luchar o no luchar. Difícil encrucijada cuando nos resistimos a perder esto o lo otro, cuando queremos y no podemos, cuando anhelamos pero no obtenemos. El problema de la lucha es que le da una razón de ser aquello contra lo que luchamos. Si luchamos contra el miedo aumentamos nuestro miedo, éste se hace fuerte porque se le está dando una importancia que la mayoría de las veces no tiene. Y por eso el miedo nos cala los huesos, se instaura en nosotros de tal manera que cuanto más luchamos contra él más grande se hace, más grande lo hacemos. Hablo de miedo pero podría haber hablado de cualquier otra cosa que nos disguste.
Y entonces ¿por qué seguimos luchando?. Pues porque algo ganamos con esa lucha estéril y que no nos lleva a ninguna parte. Cada cual debe hacerse una pregunta, su pregunta. La mía es ¿qué gano yo con esto?. La respuesta solo la tenemos cada uno de nosotros, no la tienen los demás. Aunque creo que, más importante que la pregunta y su respuesta es nuestra actitud: luchar o no luchar.
Y si no lucho ¿qué hago?. Me permito tener miedo, me permito estar triste, me permito estar confuso, me permito...y no me castigo, no pierdo energía con una lucha que puede no tener fin nunca, porque es una lucha no ya contra los demás sino contra mi mismo. Y me hago amigo de mi miedo, de mi tristeza, de mi confusión, los llevo de la mano y al final, cuando ya no hay motivos para sentir miedo, ni tristeza, ni confusión, todo esto desaparece y entonces llega la paz, la tranquilidad, la serenidad. Y entonces soy yo otra vez.

lunes, 24 de marzo de 2008

En tu interior

La naturaleza del cielo es originariamente transparente pero a fuerza de mirarlo la vista se oscurece. Y se oscurece porque no miramos donde es adecuado mirar. Creemos que porque hemos encontrado lo que buscábamos desde hacía tiempo, vamos a ser más felices. Pero es cuestión de tiempo el volver a caer en los mismos errores, en que vuelva a surgir el desencanto, el miedo, la apatía, el aburrimiento, la depresión…porque siempre miramos hacia fuera. Miramos y miramos y entonces nuestra vista se oscurece, y no por el hecho de mirar sino por el hecho de mirar en la dirección equivocada. Mirar hacia el interior es el único camino, la única forma de comprendernos y de comprender a los demás sin perder nuestra propia identidad. Porque al final nos amoldamos a los demás y nos perdemos en ellos, perdemos nuestra fuerza, nuestro empuje y nos agotamos sin saber por qué y somos incapaces de tomar decisiones y de manejar nuestra propia vida. El exterior nos dispersa y nos absorbe. El interior nos concentra y nos expande.

Así pues ¿qué es lo que te atormenta y qué es lo que no puedes solucionar por ti mismo/a sin tener que castigarte, sin tener que sufrir?. Mira dentro de ti, eres un ser espiritual, te guste o no, te sorprenda o no, y recuerda este apunte de Los Upanishads que dice: “La vida en el mundo y la vida en el espíritu no son incompatibles”

jueves, 13 de marzo de 2008

La compasión



Días atrás he vivido momentos de angustia, de ansiedad. Mi mundo, construido de frágil cristal, se resquebrajaba a pasos agigantados. Pensamientos, sentimientos, emociones, campaban de forma anárquica e irrefrenable. Me era imposible parar, plantarme y ver qué de cierto y razonable había en todo lo que me estaba ocurriendo y en cómo yo lo estaba enfocando.
Todo ésto me ha hecho sentir compasión. La compasión es "amor con uno mismo" y es una vía para mitigar el sufrimiento. Cuando sentimos compasión no hay probabilidad de hacernos daño, porque el amor hacia uno mismo, más que herir, sana.

viernes, 7 de marzo de 2008

Dicho Zen


Las gotas de lluvia golpetean sobre las hojas del basho, pero no son lágrimas de dolor;es solo la angustia de aquel que las oye.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Las tres cualidades necesarias para el entrenamiento

Gran Fe.
Gran Duda.
Gran Esfuerzo.

viernes, 29 de febrero de 2008

A dónde ir

Una pregunta que antes o después nos hacemos todos. La mayoría de las veces no es fácil responder a ella y nos contentamos con salidas alternativas que nada tienen que ver con lo que verdaderamente quisiéramos hacer.¿Por qué tantos rodeos si todos y cada uno de nosotros sabemos lo que tenemos que hacer?. Creemos que estamos atrapados en la red que día tras día, año tras año hemos ido tejiendo y no vemos o no queremos ver más allá de esa red. Lo fácil, lo cómodo, lo conocido…demasiado tentador para empezar a tener una visión más profunda de las cosas…de las cosas de dentro, de nuestro interior. El exterior ya lo tenemos, podemos desenvolvernos en él, cada cual a su manera, más o menos de forma adecuada; pero el interior, mirar hacia él es lo que nos falta. Ahí están todas las respuestas, ahí no existe el engaño. El interior es una fuente inagotable de soluciones a todas nuestras pesadillas, depresiones, frustraciones, incomprensiones. Sin embargo pensamos, tenemos la creencia de que las soluciones vienen de fuera. Creo que es un error, un error del que ninguno estamos a salvo. Cuando dejemos de buscar que nos quieran nos querremos, seremos nuestros propio bailarín privado (private dancer)… Somos nosotros mismos los que tenemos las respuestas y nadie nos va a dar la fórmula mágica para solucionar nuestros problemas, ¿o sí?.



martes, 26 de febrero de 2008

Soy Tú (Dedicado a Fuego)

Era un discípulo honesto. Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento. Un anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un yogui y llamó a la puerta.

--¿Quién es? -preguntó el yogui.

--Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual.

--No estás lo suficientemente maduro -replicó el yogui sin abrir la puerta-. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso.

Luego, regresa y te daré instrucción. Al principio, el discípulo se desanimó, pero era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño y rastrean la verdad aun a riesgo de su vida. Así que obedeció al yogui.

Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el Ser.

Sobrevinieron las lluvias del monzón. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta.

--¿Quién es? -preguntó el yogui.

--Soy tú -repuso el discípulo.

--Si es así -dijo el yogui-, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes.

La atención


Muchas veces hago las cosas sin prestar atención. Esta es una forma de no vivir. Hago cosas mientras pienso en otras; de esta manera me pierdo el momento presente. Sueño despierto y me pierdo la realidad del ahora.
Alguien me dijo un día: "Mientras estés comiendo, sólo come, mientras estés paseando, sólo pasea, mientras estés amando, sólo ama...porque cuando comes y no estás en ello, cuando paseas y no estás en ello, cuando amas y no estás en ello, nunca podrás apreciar los infinitos matices que te ofrece la vida en ese precioso instante".
Tenía razón...

domingo, 24 de febrero de 2008

El sentido de la vida (Rescatado de "El blog de Craven" 2 de Junio de 2007)




Para todos y cada uno de nosostros la vida tiene un sentido, o más, e incluso para algunos no tiene sentido. Nos pasamos la vida haciendo cosas, deseando tener dinero, amor, propiedades, deseando ser felices y no caer en desgracia. Deseamos tener tanto que nos olvidamos de Ser. Nos valoramos por lo que tenemos o no tenemos y no por lo que somos. Pero ¿Qué es lo que somos?. ¿Somos hombres o mujeres, abogados, artistas, carpinteros, artesanos, somos hijos o padres, hermanos?. Nos llamamos de una determinada manera pero no somos nuestro nombre, tenemos una ocupación pero no somos nuestra profesión. ¿Entonces? ¿Estamos viviendo una vida que no es nuestra? ¿Cómo podemos llegar a saber quienes somos y qué hacemos aquí? Pués quizás podríamos empezar por conocer lo que no somos e ir descartando todas esas etiquetas de profesión, género (masculino o femenino), estado civil, lo que la gente piensa de nosotros y lo que nosotros pensamos de nosostros mismos, y al final llegaríamos a lo que realmente somos. Nos llevaríamos todos una gran sorpresa al descubrir cuánto nos parecemos todos y cual es el sentido de nuestra vida, pero eso lo dejo para cada uno de vosotros y vosotras. El camino es largo y con muchos obstáculos pero durante el mismo iremos descubriendo que verdaderamente merece la pena recorrerlo.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Concentración

Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso
campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como
arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo
de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con
el segundo tiro. "Ahí está", le dijo al viejo, "¡a ver si puedes
igualar eso!". Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, pero
invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso
sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto
de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por
un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del
inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco
un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y
directo. "Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente
en tierra firme. Contemplando con terror el abismo aparentemente sin
fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer
el tiro. "Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero
tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

lunes, 18 de febrero de 2008

El largo sueño (rescatado de "Confesiones de un impostor") 14 de Julio de 2007



Hace poco tiempo que empecé a despertar de un largo sueño, de un letargo que parecía no tener fin, de una vida gris en la que todos los días eran iguales…
Hace mucho tiempo que noté la presencia de un ser extraordinario; su fuerza estaba en todos sitios, su vitalidad, su alegría, todo me envolvía, pero yo seguía en mi letargo, en mi invierno perpetuo.
Ahora que he conseguido contactar con ese ser, ahora es cuando empiezo a despertar. El despertar es duro, no por el hecho de despertar sino porque ahora soy consciente de mi vida no vivida, de los días perdidos, de los sueños no soñados, de los besos y abrazos no recibidos…
También yo tengo parte en ese despertar pero ese ser que estaba ahí en el momento adecuado ha sido el desencadenante de toda una revolución en mi interior. A ese ser le reconozco la parte que le toca en mi renacimiento. Yo no soy el ave fénix pero he resucitado a la vida desde la penumbra incierta de una noche interminable que ha durado mas de veintitrés años. Se dice pronto pero es toda una vida, veintitrés años siendo un impostor.
Ahora estoy dentro, dentro de la vida. A la vida, en contra de lo que pueda parecer, es fácil entrarle pero hay que estar preparado, hay que estar entrenado. Vivir la vida no es descontar días, la vida no se cuenta por días sino por momentos, por eso vivir la vida es vivir el momento que ahora, justo ahora, acaba de pasar por delante de mí. Y yo no vivía; dejaba pasar lo días, los años, iba descontando. Yo mismo había elegido tener un carnet por puntos y yo mismo me los quitaba. Pero todo iba bien, todo estaba bien a la vista de los demás, yo era un impostor.

domingo, 17 de febrero de 2008

Aceptar

Nada permanece invariable, ni siquiera nada permanece. Intentar acaparar o guardar su esencia es inútil, por eso es mejor aceptar los cambios que se producen, pero aceptarlos con el corazón.
La belleza de una persona radica en sus posibilidades de cambio; la belleza de quien contempla ese cambio radica en sus posibilidades de adaptarse a ese cambio. Así, por ejemplo, el amor desaparece cuando nos anclamos en nuestras creencias e ideales sobre él. Pero el amor no es estático y si no aceptamos su dinamismo al final se acaba.
Aceptar y aprender de los cambios es la mejor manera de vivir ese cambio, ese cambio continuo que es la vida.

sábado, 16 de febrero de 2008

Pasará

Un estudiante fue con su maestro de meditación y dijo: "¡Mi
meditación es horrible! Me siento tan distraído, o me duelen las
piernas, o me estoy quedando dormido constantemente. ¡Es horrible!"

"Pasará", dijo el maestro con toda naturalidad.

Una semana después, el alumno volvió con su maestro: "¡Mi meditación
es maravillosa!¡ Me siento tan consciente, tan tranquilo, tan vivo!
¡Es maravilloso!

"Pasará", dijo el maestro con toda naturalidad.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Ni tú ni yo somos los mismos

El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.

Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido y permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.

Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.

Muy sorprendido, Devadatta preguntó:

--¿No estás enfadado, señor?

--No, claro que no.

Sin salir de su asombro, inquirió:

--¿Por qué?

Y el Buda dijo:

--Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada.


Dedicada a alguien muy especial

domingo, 10 de febrero de 2008

Todo pasará


Hay recuerdos en mí que guardo con especial cariño y otros, que sin ser agradables,también los guardo porque forman parte de mi historia. Ambos tipos coexisten en mi memoria y es imposible que pueda elegir cuales quiero retener y cuales no. Tan sólo puedo aceptar que un dia sucedieron, tanto unos como otros, y vivir con ellos pero no de ellos, por muy buenos y agradables que fueran.
Y así llego a la conclusión de que lo mejor que me da la vida no son esos buenos recuerdos sino el presente que tengo, un presente que, aunque dentro de unas horas será ya pasado, es lo único que verdaderamente tengo y es para siempre, porque siempre tendré al presente como la mejor y única opción de vida posible, esté viviendo la situación que esté viviendo.
Esas aves de la fotografía pasarán, esas nubes negras también pasarán y al final...saldrá el sol en tu vida y en la mia.

jueves, 7 de febrero de 2008

El regalo de insultos


Vivió una vez un gran guerrero. Aunque muy viejo, aún era capaz de
vencer a cualquier contrincante. Su reputación se extendió
ampliamente y muchos estudiantes se juntaron para aprender con él.
Un día, un infame joven guerrero llegó al pueblo. Estaba decidido a
ser el primer hombre que venciera al gran maestro. Ademas de su
fuerza, tenía una habilidad asombrosa para encontrar y explotar
cualquier debilidad en un oponente. Esperaría que su oponente hiciera el primer movimiento, y así revelara una debilidad, y entonces atacaría con despiadada fuerza y velocidad de rayo. Nadie había durado con él en un encuentro más alla de su primer movimiento.
En contra de los consejos de sus preocupados estudiantes, el viejo
maestro aceptó gustoso el reto del joven guerrero. Cuando ambos
estaban listos para la batalla, el joven guerrero empezó a dirigirle insultos al viejo maestro. Tiró tierra y escupió en su cara. Por
horas lo agredió verbalmente con todas las maldiciones e insultos
conocidas por la humanidad. Pero el viejo guerrero simplemente se
mantuvo en pie inmóvil y calmo. Finalmente el joven guerrero se
agotó. Reconociendo que estaba vencido se alejó sintiéndose
avergonzado.
De alguna manera desilusionados de que el maestro no hubiera peleado con el insolente joven, sus alumnos lo rodearon y le
preguntaron. "¿Cómo pudo soportar semejante vileza? ¿Cómo hizo para
ahuyentarlo?
"Si alguien viene a ti con un regalo y no lo recibes, "replicó el
maestro, "¿a quién pertenece ese regalo?"

sábado, 2 de febrero de 2008

Bahaudin y el caminante

Bahaudin el-Shah, gran maestro de los derviches Naqshbandi, encontró un día a un compañero en la gran plaza de Bujara.

El recién llegado era un kalendar errante (derviche errante) de los Malamati, los "Censurables", Bahaudin estaba rodeado por sus discípulos.

"¿De dónde vienes?", le preguntó al viajero, con la expresión sufí habitual.

"No tengo ni idea", dijo el otro, riendo estúpidamente.

Algunos de los discípulos de Bahaudin murmuraron su desaprobación por esta falta de respeto.

"¿Adónde vas?", prosiguió Bahaudin.

"No sé", gritó el derviche.

"¿Qué es el Bien?"

Para entonces ya se había reunido una gran multitud.

"No lo sé."

"¿Qué es el mal?"

"No tengo ni idea."

"¿Qué es lo Correcto?"

"Todo lo que es bueno para mí."

"¿Qué es lo Equivocado?"

"Todo lo que es malo para mí."

Las gentes, agotada su paciencia e irritada por este derviche, lo apartaron. Éste se fue caminando decididamente a grandes pasos en una dirección que no llevaba a ninguna parte, muy lejos.

"¡Idiotas!", dijo Bahaudin Naqshband, "este hombre estaba representando el papel de la humanidad. Mientras vosotros le despreciabais, él estaba mostrando deliberadamente la falta de atención que todos vosotros mostráis, de forma inconsciente, todos los días de vuestras vidas".



jueves, 31 de enero de 2008

Cuentos

Me gustan los cuentos. De pequeño mi abuela me contaba los cuentos de "las mil y una noche" y yo nunca me los perdía por nada del mundo. Ahora me he vuelto a reencontrar con ellos y los voy a compartir con vosotros porque, entre otras cosas, encierran una gran belleza y sobre todo gran sabiduría. Estos cuentos son cuentos de otras culturas y tradiciones, sobre todo sufies, casi no es preciso comentarlos pero de vez en cuando os dejaré mi pequeño comentario al respecto. Ni que decir tiene que cada uno/a sacará sus propias conclusiones sobre el cuento y que mi comentario es solo mi comentario, uno más. Lo que sí sería bonito es que vosotros, si os apetece, aportéis vuestro comentario. Siempre será bien recibido porque todos podemos aprender de todos.

miércoles, 30 de enero de 2008

El brillo del poder

Un derviche que había estudiado con un gran maestro sufí recibió la instrucción de perfeccionar su conocimiento sobre el ejercicio de la percepción, y después volver con él para continuar con el aprendizaje. Entonces se retiró a un bosque y se concentró en la meditación interior con una gran fuerza y aplicación, hasta conseguir que casi nada le molestara.
Sin embargo, no se concentró lo suficiente en la necesidad de guardar en el corazón todos sus objetivos de la misma forma, y su empeño en tener éxito en ese ejercicio resultó más fuerte que su resolución de volver a la escuela desde la que se le había enviado a meditar.
Un día, cuando estaba concentrándose en su yo interior, un ligero sonido penetró en sus oídos. Molesto por esto, el derviche dirigió la mirada hacia las ramas del árbol del que parecía provenir el sonido y vio un pájaro. Por su mente cruzó el pensamiento de que este pájaro no tenía derecho a interrumpir los ejercicios de una persona tan consagrada a su tarea. Tan pronto como concibió esta idea, el pájaro cayó muerto a sus pies.
Ahora bien, el derviche no había avanzado lo suficiente en la senda del sufismo para darse cuenta de que existen pruebas a lo largo de todo el camino. Todo lo que pudo ver en aquel momento fue que había alcanzado un poder como nunca antes había tenido. Él podía matar a un ser vivo; o tal vez el pájaro hubiera resultado muerto por una fuerza distinta a la de su interior, ¡y todo porque él había interrumpido sus oraciones!
"Realmente debo de ser un gran sufí", pensó el derviche.
Se levantó y se puso a caminar hacia la ciudad más cercana. Cuando llegó, vió una casa elegante y decidió pedir allí algo de comer. Llamó a la puerta y le abrió una mujer; entonces el derviche dijo:
"Mujer, tráeme comida, porque soy un derviche superior, y es bueno dar de comer a los que están en el Camino."
"Ahora mismo, venerable sabio", respondió la mujer, y desapareció dentro de la casa.
Pero pasó mucho tiempo, y la mujer no regresaba. A cada momento que pasaba, el derviche se impacientaba más. Cuando la mujer volvió, el derviche le dijo:
"Considérate afortunada porque no descargo sobre ti la ira de los derviches, ¿o no sabe todo el mundo que la desgracia puede abatirse sobre quienes desobedecen a los Elegidos?"
"Es cierto que la desgracia puede llegar, a no ser que uno sea incapaz de resistirla gracias a ciertas habilidades personales", dijo la mujer.
"¡Cómo te atreves a contestarme de esa manera!", gritó el derviche, "y, en todo caso, ¿qué quieres decir?".
"Sólo quiero decir", respondió la mujer, "que no soy pájaro en un claro del bosque".
Al oír estas palabras, el derviche se quedó estupefacto. "Mi ira no te está haciendo daño, y además puedes leer mis pensamientos", farfulló.
Y le rogó a la mujer que fuera su maestra.
"Si has desobedecido a tu propio maestro, también me dejarás a mí", respondió la mujer.
"Bueno, por lo menos dime cómo has alcanzado un estadio del conocimiento mucho más elevado que el mío", pidió el derviche.
"Obedeciendo a mi maestro. Cuando me llamó, me dijo que escuchara sus charlas y practicara sus ejercicios; por otra parte, tenía que atender tanto a los ejercicios como a mis tareas mundanas. De esta forma, aunque hace años que no sé nada de él, mi vida interior se ha expandido constantemente, dándome poderes tales como el que tú has visto, además de muchos otros."
El derviche regresó a la tekkia de su maestro para seguir aprendiendo. El maestro no le permitió hablar sobre nada de lo sucedido, y se limitó a decirle cuando apareció:
"Ve a servir al barrendero que limpia las calles de tal ciudad."
Como el derviche tenía a su maestro en muy alta consideración, fue a aquella ciudad. Pero cuando llegó al lugar en que trabajaba el barrendero y le vió allí cubierto de basura, le dió asco acercarse a él y no era capaz de imaginarse a sí mismo como su criado.
Estaba allí de pie sin reaccionar, cuando el barrendero dijo, llamándolo por su nombre:
"Lajaward, ¿qué pájaro has matado hoy? Lajaward, ¿qué mujer ha leído tus pensamientos hoy? Lajaward, ¿qué asqueroso deber te impondrá tu maestro mañana?"
Lajaward le respondió:
"¿Cómo puedes ver dentro de mi mente? ¿Cómo puede un basurero hacer cosas que no puede hacer un piadoso ermitaño? ¿Quién eres tú?"
El barrendero dijo:
"Algunos ermitaños piadosos pueden hacer estas cosas, pero no las hacen para ti, porque tienen otras cosas que hacer. A ti te parezco un barrendero porque ésa es mi ocupación. Como no te gusta la profesión, no te gusta la persona. Como te crees que la santidad consiste en lavarse, sentarse y ponerse a meditar, nunca la alcanzarás. Yo he conseguido las facultades que ahora tengo porque nunca he pensado en la santidad: he pensado siempre en el deber. Cuando te enseñan a cumplir los deberes para con tu maestro, o lo deberes hacia lo sagrado, lo que te están enseñando es el deber en sí, estúpido. Lo único que ves son los deberes "para con alguien" o los deberes "con el templo". Como eres incapaz de concentrarte en la idea del deber en sí, estás perdido."
Y Lajaward, cuando fue capaz de olvidar que era el criado de un barrendero, y se dió cuenta de que ser un criado era un deber, se convirtió en el hombre que conocemos como el Iluminado, el Hacedor de Milagros, el Maravillosamente Perfumado Sheik Abdurrazaq Lajawardi de Badakhshan.

domingo, 27 de enero de 2008

Eye in the sky


Esta canción de Alan Parsons Project, que dice:"Soy el ojo en el cielo que te está mirando, puedo leer tu mente, soy el que crea las reglas...", entre otras cosas "interesantes", siempre ha sido mi favorita y ahora, en este mi camino, adquiere un significado especial. Observar es la palabra. Ver sin enjuiciar lo que hago, lo que pienso, lo que siento... Esto no es nuevo, pero alguien me ayudó a que yo pudiera ver que la única manera de recorrer el camino era esa: mirar. Dos años me costó comprender que sin mirar sin condicionamientos de ningún tipo no puedo ir a ningún lado. Y ahora puedo mirar, con cierta torpeza, eso sí, pero ahora puedo. El mirar sin juzgar me hace comprender. Ahora quien crea las reglas ...soy yo.

miércoles, 23 de enero de 2008

Juntos pero no revueltos



En esta vida que nos ha tocado vivir generalmente vivimos los acontecimientos con acuerdo a nuestra propia realidad. La mayoría de las veces no nos paramos a pensar si lo que hacemos es lo más adecuado y quizás lo menos malo para nosotros mismos. Nos vemos influenciados por los pareceres de los demás, tomamos decisiones teniendo en cuenta los deseos y criterios de los demás, en definitiva, solemos anteponer a los demás, como parte de esa particular visión nuestra de la realidad, a nuestras verdaderas necesidades. Este desplazamiento hacia los demás nos priva de una visión más profunda de la realidad en general y nos ancla en una posición cómoda y al tiempo irresponsable con nosotros mismos. Los demás quedan también atrapados por esa realidad ficticia y son privados de experimentar por ellos mismos la vivencia más personal que se deriva del hecho de “ser”. Se crea un fenómeno en cadena de despersonalización en el que nadie tiene asumido su propio trabajo interior, y en el que quedamos expuestos a los caprichos y veleidades de los otros y , lo que es peor, somos vulnerables a todos los acontecimientos externos a nosotros porque no hay un rumbo a seguir, tan solo mandan esos acontecimientos.

En esos momentos no hay nada mejor que hacerse unas preguntas sencillas pero efectivas: ¿Es esto realmente lo que yo quiero hacer, decir…? ¿Qué es lo que me impide hacer lo que realmente quiero (no lo que debería o tendría o se espera que haga) hacer? ¿Qué pasa si no hago lo que se espera de mí?. Somos capaces de hacernos estas preguntas, somos capaces de hacer un alto en el camino y ver qué está pasando…pero no lo hacemos. Hagámoslo y veamos la diferencia. Seremos más nosotros mismos y los demás tendrán un punto de referencia más sano que les hará recapacitar y mirar más hacia su propio interior.

martes, 15 de enero de 2008

Tus margaritas


Vale. Ya no mando más flores. Estas margaritas son para ti y solo porque eras tú.

Un beso, Reina.

PD: Ahora solo te falta deshojarlas, sí, no, sí, no, sí, no...anda, sigue tú que son muchas y cansa

lunes, 14 de enero de 2008

Como una rosa




Este fin de semana pasado ha sido muy fructífero. Mis pensamientos, mis sentimientos, mis emociones se han agolpado, se han mezclado, han subido al cielo y a los infiernos y yo, que he caído en la trampa, me he agarrado a todos ellos. Entraban y se quedaban... y yo, me enredaba con ellos. Sabía lo que tenía que hacer o lo que supuestamente hubiera sido más adecuado hacer pero no lo he hecho, no he querido, no he podido...

Hoy que es Lunes ya no soy el de este fin de semana ¿Qué ha cambiado? ¿Mis pensamientos, sentimientos o mis emociones?. No. Siguen estando ahí, son los mismos, pero ahora hay una diferencia: ahora no me enredo con todos estos pensamientos y demás, ahora igual que vienen se van. Hoy Lunes ya no me agarro a ninguno de ellos, los dejo estar y ellos se cansan y se disuelven. Resultado: no pierdo tanta energía peleándome con ellos. Por eso hoy estoy como esa rosa, y no me refiero al aspecto. Esa rosa simplemente se dedica a estar y no se preocupa de nada más, unicamente hace su trabajo que es el de ser... una rosa.

miércoles, 9 de enero de 2008

Para vosotros



Bueno, a este paso este blog se va a convertir en lo que no parece pero como nada es lo que parece pués seguiré saliéndome un poco del camino trazado (a veces es saludable salirse del camino un rato y contemplar lo nuevo. ¡Qué digo! ¡Siempre es saludable! Hasta la OMS empieza a recomendarlo...). Y... ¿por qué digo ésto? Pues porque me apetece mandar un saludo a todas aquellas personas que conozco y que de un modo u otro han influido en mi vida.

Empezaré por mis compañeros de UCI, que me enseñaron lo que no está escrito. No solo unos excelentes profesionales sino los mejores compañeros: A Antonio, mi exjefe, el mejor de los jefes, a Juan Alija (a ver si pierdes alguna vez a los chinos), a Mariaje (una tia con un coraje increible y ella sabe por qué se lo digo), a Toñi, mi paisana (una mujer íntegra de los pies a la cabeza), a Lili (¡joder, anda que no te ha costado salir de allí!, un beso, reina) a Maria Dolores (cuando te vea te mato por olvidarte de mí ¡es broma! tengo muchas ganas de verte), a Jose Manuel ( a ti te mando a tomar...¿unas cervecitas?. Menos mal que tu saliste volando), a Cristina, a quien no veo hace ¿siglos? y me gustaría mucho saber de tí..., a Carmen (¡anda que no me he reido contigo ni ná), a Carmen de Sangonera que se iba a Canarias, la despedimos por todo lo alto y le regalamos un juguete de esos que vibran (¡Oh cielos, qué sorpresa) y al dia siguiente se quedó, supongo que te gustó el juguete (¡no es broma!), a Jesús el ñiño, a mi Agustina, un encanto de mujer y compañera de promoción, a la otra Agustina, pequeñita pero...muy agradable, a mi Rocío (al final te hice caso y algún día te lo explicaré), a Toñi López, otra maestra, a Montse (¿qué creias, que me olvidaba de tí? ¡Já!), a mis compañeras Auxiliares, con mayúsculas: Toñi, Lola, Cande, Juani, Conchi, Juana...espero que no se me haya escapado ninguna, a las y a los que desgraciadamente nos dejaron y finalmente a Cecilia (a ti te veo regularmente ¡por paisana!).


A mis compañeros del Centro de Salud de Alcantarilla y en especial a Encarna. Vaaaleee: Matias, Paqui, Ildefonso, Antonio, Fina, Pepa, Mari Carmen, Juan....


A mis compas del centro de Salud de Alhama: Antonio, mi paciente e incansable jefe, JR (no el de Dallas, el bueno), Carmen (por fin un contrato largo), Lucia (recúperate nena que ya te lo mereces), a Consuelo (¡échate ya novio, coño!), a Paqui, tan joven y ya abuela, a Ginesa, mi muy mejor amiga mia y lo digo con orgullo, a Maribel, un grato descubrimiento y un encanto, a Dori que voló a otro centro (¡qué te voy a decir a ti! que me jodió mucho que te fueras, ¡que lo sepas!, y te la guardo), y como no, a mi compañero Juanma que ya no está... Bueno y también a Pascual, un tipo genial. También a mis compañeras Auxiliares administrativas: Maria Luisa, Jose,Lola, Maria Dolores, Chari y a Rosario, Auxiliar de Enfermería que me debe unas tortas de pascua todavía, y a la compa de Rx, que le han renovado el contrato, bueno y a la Fisio y también a la Dra. Inmaculada, que ultimamente está muy guapa y me debe o le debo una conversación (¡cuando quieras!), vale y a los médicos en general. Uff!
Especial mención a Mercedes, tita-pediatra de mi niño y que se fue a la privada (¡Vales mucho!) y también a Isabel, pediatra tambien de mi niño (otro encanto).
Y del SUAP, me quedo, sin menospreciar a los demás, con Jacoba. Pero ¿quien no quiere a esta criatura?


A vosotros, mis compañeros de camino, del camino, os he dejado casi para el final pero sólo os voy a nombrar porque tú, Juan, Isabel, Rafa, Susana, Ester, Lidia, Maria Dolores, Pedro, Antonio, Mari,Chari y Pepe vais todos en uno en mi corazón.


Y a tí Antonio te agradezco, como tu dices, el haber estado ahí, acompañándome, que es mucho. Tu trabajo no tiene precio y sé que no lo haces por dinero sino por amor a la vida, a la única y marvillosa vida que tenemos. Muchas gracias.


También, y acabo, a mis amigos y amigas virtuales y en especial a Anna y a Fuego a quienes ojalá llegue a conocer personalmente algún dia. De vosotras he aprendido mucho, cada una, en su estilo. No tiene precio vuestra amistad. Y a Jose Planas, un descubrimiento reciente para mí y que sé que está ayudando a muchísima gente a través de su blog.


Ah! Enrique, Mari Carmen, Fuensanta, Juan Domingo, no me olvido de vosotros...


A todos y a todas os digo que os quiero.


PD: ¿Estaré perdiendo el juicio?