miércoles, 20 de febrero de 2008

Concentración

Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso
campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como
arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo
de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con
el segundo tiro. "Ahí está", le dijo al viejo, "¡a ver si puedes
igualar eso!". Inmutable, el maestro no desenfundó su arco, pero
invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso
sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto
de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por
un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del
inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco
un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y
directo. "Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente
en tierra firme. Contemplando con terror el abismo aparentemente sin
fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer
el tiro. "Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero
tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

8 comentarios:

Antonio dijo...

La mente, un sirviente fiel o un amo tirano

Lágrimas de Mar dijo...

la mente es la dueña de nuestro cuerpo, y nuestro cuerpo tiene la habilidad de dejarse manipular por nuestra mente

besos para ti

lágrimas de mar

Antonio dijo...

Lágrimas: estoy de acuerdo contigo, aunque hoy "mi mente" está un poco espesa y me ha costado trabajo pillarlo. Efectivamente, la mente es la dueña, pero para mí hay algo por encima de ella, y ese algo es el alma, algo más intangible que el mente pero que no está sujeta al cuerpo como ésta.

Un beso y gracias por estar ahí

Antonio dijo...

Fuego, no necesitas mi permiso para exponer tus comentarios en este blog, y aunque el tema que planteas no tenga nada que ver, para mí es muy grato que hables, expreses, comentes o preguntes sobre lo que te interese.
Hecha esta salvedad paso a darte mi parecer al respecto de lo que planteas. Yo creo que el conflicto mente-corazón surge cuando hay una desconexión entre ambos, de hecho hay un dicho, que todos conocemos, que dice: "ojos que no ven, corazón que no siente". Los ojos son la prolongación externa del cerebro, donde es de suponer que se encuentra la mente. Pero ¿y el corazón?.Tocando ciertas partes del cerebro podemos anular ciertos estados que tienen que ver con el amor y otros sentimientos.Con estas premisas yo haría caso al corazón y me remito a otro dicho:"el corazón tiene razones que la razón no entiende". Y esto te lo dice una persona que ha sido muy cerebral, muy mental pero que empieza a darse cuenta de que "si el camino tiene corazón, es un buen camino; si no lo tiene, mejor coger otro".

Un besito

Antonio dijo...

Bueno,yo me refería a ésto: "Las palabras de Lagrimas de mar me ha hecho recordar algo sobre otro tema. Mencionaré que el tema es sobre el amor algo que no tiene que ver con esto...", que es justamente lo que tu dijiste.
Yo realmente quería dejar claro que si el corazón y la mente están desconectados entonces surgen los problemas (indecisión, rechazo, dudas, desamor...)

Por cierto, ¿No te habrás perdido la peli esa que llevábamos a medias? :-)))))))))))

Vicky dijo...

Me ha gustado tu blog.... volveré a sumergirme en tus letras.
Caricias para tu alma.

Antonio dijo...

Gracias Vicky y me alegro de que te haya gustado.
Te haré una visita...

Antonio dijo...

Sí, ahora sí te he entendido. Bueno,aunque llevo retraso en las contestaciones,no dejo de hacerlo. Y si, me dormí y ahora volveré a verla (es broma). Pero estás perdonada...
Que disfrutes de la peli y saludos a los canes